miércoles, 28 de octubre de 2009

OBRA MAESTRA.

OBRA MAESTRA. Francisco Chaviano González.

La libreta de racionamiento fue instaurada por el comunismo cubano para garantizar el sustento mínimo alimentario de la población.

Los Castros después de entronizarse en el poder, se apoderaron de los medios de producción mediante nacionalizaciones e intervenciones, cuya indemnización resultó tan magra que devino en confiscación de bienes particulares. Además de los impuestos, el gobierno revolucionario se quedó con las ganancias que antes se llevaban los capitalistas, es decir, contó con un ingreso extra para mejorar el país, pero paradójicamente en tan solo cuatro años la escasez se hizo tan aguda que obligó a tomar medidas urgentes de subsistencia.

El deterioro económico y social ha sido la huella de estos 50 años. El país dejó de ser productor de azúcar y de otros alimentos importantes, mientras que la minería y la manufactura decrecieron notablemente. La industria y los medios de producción arrancados al capitalismo envejecieron. Las adquisiciones posteriores no cubrieron las necesidades por lo que la crisis se hizo inminente y el ciudadano se corrompió, faltando al más elemental de los principios: el de ser un hombre honrado. El gobierno permutó los fundamentos económicos del país, para vivir de la expansión política mediante el espionaje y el engaño con sus compras de influencia, la trata de profesionales y la rapiña de esquilmar al pueblo.

Lo vivido en este medio siglo es inefable. Lograr que un pueblo entregue de buena gana lo más sagrado que posee, su libertad, y se convierta en un rebaño de zombis es la verdadera obra maestra de los Castros. La definición certera de este régimen la dio el argentino Eudoxio Ravines, en su libro “La Gran Estafa”; escrito algunos años antes del triunfo de la revolución. Y es que precisamente de eso se trata: el estafador se caracteriza por llegar a sus víctimas vestido de ángel, dadivoso y solícito en su empeño de ganarse la confianza. Su objetivo es que le entreguen voluntariamente lo que pretende despojar, acude a la persuasión, promesas, engaños. Los pueblos no escarmientan por cabeza ajena y luego de entregar el alma de la libertad, se les hace muy difícil recuperarla.

A contrapelo del comportamiento del pequeño estafador, el grande no huye de sus víctimas, son estas quienes tratan de escapar. La gran mayoría del pueblo cubano quiere emigrar. El programa de visas fortuita de la Sección de Intereses norteamericana, conocido como “El Bombo”, fue suspendido cuando rebasó las quinientas mil solicitudes familiares que comprenden alrededor de dos millones de personas. Eso sin contar los programa de refugiados y reunificación familiar. Más de un millón está en trámites para acogerse a la ciudadanía española con el fin de marcharse a la Madre Patria. Otros miles se van para Ecuador, Venezuela, Haití.

La idea de que Raúl Castro era un hombre pragmático y acabaría con las prohibiciones indebidas, avivó las esperanzas de muchos. Pero como su primera preocupación no es la de resolver los problemas del país, sino el garantizar su permanencia en el poder, en lugar de las ansiadas reformas optó por la ortodoxia comunista de los métodos de producción estatal, las imposiciones y la represión. De hecho arremetió contra el mercado subterráneo, que constituye la supervivencia de la Cuba actual.

Cada día mucha gente se pregunta: ¿Cómo es posible que este pueblo puede vivir, si un par de zapatos cuesta el equivalente a dos meses de salario y otro tanto se le exige a un padre de familia para garantizar el desayuno familiar de un mes?

Nuestra odiada libreta de racionamientos resulta entonces una verdadera suerte. A pesar de lo diezmada y maltrecha, sigue tirándonos un tremendo cabo e impide la muerte de muchos por inanición. Ahora ha vuelto a la escena la noticia de su desaparición inminente. Los lame botas, haciendo galas de un masoquismo frenético, claman en el periódico Granma por quitarla. Hoy están cerrando los comedores obreros, que equivale a cortar la entrada de miles de toneladas de alimentos al pueblo; por lo que se agudizará la crisis alimentaria. La libreta es una entrada mayor, quitarla desataría la hambruna. Es un viejo anhelo el que la abundancia le gane la partida haciéndola desaparecer; pero en medio de la extrema penuria en que vivimos, no se puede quitar lo que está ligado a nuestra subsistencia.

martes, 27 de octubre de 2009

Introducción.

A través de este espacio, espero ponerme en contacto con el mundo para intercambiar opiniones sobre el problemas de todos los cubanos.

AMIGOS Y ENEMIGOS.
Por Francisco Chaviano González.

Cuando salí de prisión luego de cumplir 15 años de cárcel por mi activismo en defensa de los Derechos Civiles, me reincorporé a la lucha por el CAMBIO con renovados bríos.

Conocía ya en carne propia lo difícil y peligrosa que era la osadía de enfrentar al régimen de los Castro, pero no podía imaginar la otra agresión que me esperaba. Ya conocía bien del daño de agentes y colaboradores del G-2, reclutados en su mayoría entre los pusilánimes y corruptos que existen en nuestras filas, como lo hay en toda organización humana sometida al cáustico castigo. Pero no podía imaginar que algunos compatriotas del exilio, tuvieran entre sus planes aniquilar a la oposición interna.

A finales del 2007 en la Mesa de Relatoría de Todos Unidos, Vladimiro Roca tronaba colérico:
– Nos quieren “ningunear.” La carta que les enviamos haciéndoles patente la necesidad de la oposición interna de recibir donativos, para poder acometer nuestra lucha pacífica; la usaron para engrosar los fondos propios. Nosotros pasamos necesidades de todo tipo, cogemos los golpes y ponemos los presos; mientras ellos se enriquecen. Luego, en lugar de darnos apoyo, usan esos recursos para torpedearnos. Nos quieren echar a un lado, tener ellos las riendas de la lucha, ser protagónicos desde sus cómodas oficinas. Tenemos que denunciar todo esto en carta abierta al presidente norteamericano. Pedirle que la ayuda para promover la transición democrática, llegue directamente al escenario del cambio, el interior del país.

Todo aquello me alarmó. Cómo era eso de que algunos de nuestros compatriotas del exilio se habían convertido en rivales nuestros. Sería normal que luego de ocurrido el cambio, cuando vallamos a la Constituyente, halla un fraccionamiento por grupos ideológicos que pasarían a ser contrarios entre si; pero que ocurra antes, es hacerle un gran favor a los comunistas. No podía creer que aquello estuviera sucediendo, pero el tiempo se ocupó de demostrarme que era real. Se trata de una minoría, pero poderosa, porque son los que más recursos reciben.

Las actitudes incomprensibles se presentaron desde mis primeros días en libertad. De forma velada, algunos líderes residentes en Miami me sugirieron que abandonara el país. Quedé sorprendido, no podía entender tales propuestas para quien cumplió sanción por no querer marcharse, cuando nuestro gran problema es que la generalidad de los opositores quiere emigrar. Otros líderes de allí, que se suponía nos representaban, pasaban semanas sin contactarme al punto de que al hacerlo les reprendí: − ¡Pensé que estaban peleados con migo!

En un país donde 200 dólares alcanzan malamente para comer un mes, estuvieron 7 meses sin enviarme un centavo. A excepción del óbolo de $50 trimestral que me envía la Fundación Nacional Cubano Americana y que agradezco. La ayuda a prisioneros de conciencia me la retiraron de inmediato, a pesar de que suele mantenerse para algunos compatriotas y varios de ellos pidieron infructuosamente que se me enviara. De no ser por mi familia me habría muerto de hambre.

Pero no piense nadie que me quedé sentado, esperando a vivir del cuento, por el contrario, durante estos dos años que llevo en libertad he trabajado intensamente. Ahí están la Unidad Liberal de la República de Cuba y su Proyecto de Cambio, la Agenda para la Transición Cubana, numerosas participaciones en enfrentamiento cívico (a pesar de considerar que el pueblo no está preparado para ello) y mi sostenido trabajo periodístico denunciando las barbaridades del régimen comunista imperante en Cuba.

Estas actitudes son muy lamentables. Resulta intolerable que personas que se encuentran en cómodas y seguras oficinas con aire acondicionado, quieran darnos órdenes o decirnos que salgamos a la calle a coger palos. Peor aún, si no haces lo que dicen no te envían ayuda. Se la envía a un don Juan de los Palotes, quien por un mendrugo y haciendo aval para irse del país, les complacen.

Esos son los buenos porque no adquieren la talla para igualárseles; luego se van y en su lugar aparece otro ser igual. Pero con ello hieren a los activistas verdaderos y siembran la división. Otros designan desde allá a los líderes de los grupos, faltando a la voluntad de la membresía de estos. Todas estas actitudes de algunos, promovió la carta al presidente Obama, que tanta molestia le ha causado a los aludidos. Luego en lugar de buscar solución, continúan impenitentes usando el dinero de los contribuyentes para agredirnos; sin tener en cuenta que los generales de oficina, les deben respeto a los generales que se encuentran en el campo de batalla.

Hace un tiempo que esas mismas minorías del exilio, están promoviendo un relevo para la vieja guardia de la disidencia interna y siempre encuentran personas prestas para cualquier tipo de bajeza. A mí no se me ocurriría nunca desconocer a Huber Matos y otros veteranos que anduvieron primero en la lucha, porque pienso que honrar honra. Lo mismo sucede en el sentido contrario, quien desconozca a la oposición histórica interna, no se puede llamar patriota; ¡ese es un oportunista! ¿Cuál es el motivo que les promueve a tal actitud? ¿Por qué quieren “ningunearnos,”echar a un lado a los líderes serios, firmes y responsables?

Se dice que hay algunos a quienes conviene el comunismo, para poder seguir viviendo acomodado. Otros no quieren una transición pacífica, sino un baño de sangre que conmine al gobierno norteamericano a intervenir militarmente, para ellos venir detrás a enterrarnos y ocupar el poder. De ser cierto, esas personas serían tan enemigos nuestros, como los totalitarios del poder.

Hace más de 21 años puse mi vida en el ara de la Patria. Mi familia ha padecido un calvario de agresiones por mi causa. Estos personeros del exilio a los que me he referido bloquean mis esfuerzos y mis proyectos. Me cortan la ayuda económica, obstaculizan la asistencia que proceden de otras fuentes. Hoy me siento más agredido por ellos, que suponía eran mis hermanos, que por las misma policía política.

Les llamamos a la reconciliación, a entender que somos dos grupos de igual importancia en un mismo objetivo; pero con tareas diferentes que merecen respeto. ¿Por qué agredir a la Agenda para la Transición Cubana, un proyecto cuya misión es juntar a toda la oposición en una especie de Parlamento bicameral para promover el CAMBIO; una de ellas en el exilio?

Pero si lamentablemente algunas de esas personas continúan empeñadas en destruirnos, les tengo dos malas noticias. La primera es que nos mantendremos firmes, aunque no contemos con un solo peso y algunos nos abandonen. La segunda, es que en el exilio existe también gente valerosa y patriota, a esos les decimos, aquí estaremos esperando a que funden su cámara para juntarnos en el Parlamento promotor de la transición, como dijo Martí: Con todos y para el bien de todos. Enarbolaremos la sentencia de Chibás: Vergüenza contra dinero.