EL DIPUTADO EN LA MEMORIA (I)
Francisco Chaviano González.
Jaimanitas, 1 de febrero de 2012 /Cambio-Debate/. A finales del año 1992 fue electo diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por Placetas, Villa Clara, el hasta entonces delegado de circunscripción profesor José Antonio Pérez González, miembro encubierto del Consejo Nacional por los Derechos Civiles en Cuba. Este grupo, muy activo por entonces, tenía un Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y por antonomasia, lo tenía la oposición en pleno.
Manteníamos por entonces una estrecha comunicación con el diputado Pérez González a través de su amigo y colega el profesor Pedro Herrada, delegado de las provincias centrales. A través del mismo y por iniciativa propia, nos pidió una reunión para analizar su propuesta de representar como diputado a la oposición en general, en la sesión ordinaria correspondiente a junio de 1993. Por esta razón, la hicimos extensiva a Elizardo Sánchez Santa Cruz y Vladimiro Roca Antúnez.
En un auto de la familia (confiscado un año después por esto), fuimos a recoger en compañía del profesor Herrada, al diputado Pérez González en las cercanías de la Ciudad Deportiva y nos dirigimos a la casa de Vladimiro Roca donde tendría lugar el encuentro.
Nos reunimos Vladimiro Roca por la Corriente Socialista, Elizardo Sánchez Santa Cruz por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Pedro Herrada, el diputado José Antonio Pérez González y quien relata estos hechos por el Consejo Nacional por los Derechos Civiles de Cuba.
El diputado Pérez González comenzó su exposición planteando: “Considero que es el momento de aprovechar el Plenario de la Asamblea Nacional en este instante en que se ha derrumbado el campo socialista, para plantear la infuncionalidad del sistema, más aguda en nuestro país y por tanto la necesidad de realizar un cambio rotundo.”
Se hizo el silencio, todos quedamos conmovidos ante gesto tan valiente. Vladimiro intervino señalando: “Decirle eso a boca de jarro en la cara de Fidel Castro, podría tener consecuencias muy graves para ti.” A lo que el diputado ripostó: “Yo sé que la fiera es peligrosa, pero estoy dispuesto a correr el riesgo que sea necesario.”
Entonces intervino Elizardo Sánchez: “Si se hace eso lo único que se logrará es el show, corremos el peligro de perderte y estaríamos en la Asamblea una sola vez. Yo creo que lo importante sería convencer a los demás diputados y lograr en la Asamblea Nacional un grupo que pueda respaldar una determinada propuesta.” La idea parecía razonable y los demás estuvimos de acuerdo, pero Pérez González enfatizó que en la Asamblea Nacional no había que convencer a nadie, porque todos sabían que el sistema socialista no funcionaba y era necesario cambiarlo; pero esas personas padecían de un miedo tal, que le delatarían de inmediato.
Con el paso de los años y todo el tiempo disponible que he tenido para meditar tras 13 años de prisión, he analizado con profundidad estos hechos y no sé lo que hubiera ocurrido si aquel diputado llega a levantar la palabra Cambio en medio del plenario. Hasta ahora ningún otro diputado lo ha intentando. Aunque a más de uno debe haberle rondado en la cabeza esta idea.
Sánchez insistió: “Definitivamente eso no procede. En nombre de la oposición no podemos aprobar algo que ponga en peligro la vida de una persona, que por demás es muy importante para nosotros.” Todos aceptamos, pero el diputado consintió a regañadientes.
Menos de un año después aquel diputado y yo estábamos detenidos, como vaticinó Pérez González que sucedería si intentaba acercarse a otros miembros de la Asamblea Nacional. Perdimos así la posibilidad de que tuviera lugar un hecho trascendente, que en aquel momento podía incluso hasta dar al traste con el gobierno de los Castro. Nosotros mismos neutralizamos esa posibilidad. Hoy no tengo más que reconocerlo y lamentarlo.
lunes, 9 de abril de 2012
A 13 AÑOS DE LA MORDAZA DEL 13
A 13 AÑOS DE LA MORDAZA DEL 13
Francisco Chaviano González
Jaimanitas, 12 de febrero de 2012 /Cambio- Debate/. El 9 de septiembre de 1998 el FBI de los Estados Unidos detiene a diez agentes cubanos que formaban parte de lo que se dio a conocer como “La Red Avispa”. En los meses que siguieron fueron apresados algunos espías más de Castro, entre los cuales el caso más relevante es el de Ana Belén Montes, analista del Pentágono para Cuba, quien había sido reclutada por los servicios cubanos de inteligencia (DGI).
Desde su triunfo en 1959, el gobernante cubano descarga su cólera contra el pueblo cubano como revancha ante cualquier revés en su confrontación con Norteamérica. Por ello, cuatro meses después de las detenciones de sus espías, el 5 de enero de 1999 en el aniversario de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el Comandante pronunció un discurso donde tronó proclamando la terapia represiva: llamó a los gendarmes a darse a respetar a cualquier precio, tener mano dura con la población y ser implacable con el delito en un pueblo que está compelido a vivir inmerso en él.
Se instauró un estado de emergencia no declarado, las fuerzas especiales de la policía “Avispas Negras” y la policía militar del ejército “Boinas Rojas”, tomaron las ciudades por asalto. La represión con todos y contra todo se entronizó. Las calles se llenaron de uniformados acompañados de perros, quienes más allá de su propensión contra la juventud, en especial la afrodescendiente, no hacían distinción de sexo, edad o compostura. La gendarmería enardecida requisaba las ciudades.
En las prisiones se ensombreció el panorama para todos. En especial los prisioneros políticos fuimos objeto de una ola de represalias. Para todos disminuyeron las condiciones de vida y visitas familiares en forma drástica, a los que protestamos nos la suprimieron por años. En la Prisión Combinado del Este nos quitaron el soleador y quien suscribe estuvo 5 años sin ver al astro rey.
En el citado discurso, el líder cubano solicitó una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular para promulgar una ley contra todo tipo de manifestación contrarrevolucionaria. La reunión parlamentaria para aprobar la ley draconiana se convocó para el día 13 de febrero de ese año 1999, haciéndola coincidir con la Conferencia de Obispos Católicos de América que sesionaría durante cinco días en la Habana, con motivo del aniversario de la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II.
El pleno de los diputados se ubicó ese día como desplante al Cónclave Católico y a la Iglesia en su conjunto. El gobierno justificó la elección de esa fecha, con eventos de la revolución ocurridos anteriormente ese día, pero este y aquellos tienen más que ver con las cábalas de Fidel nacido un día 13 de agosto del año 26, múltiplo de ese número, por demás considerado fatídico o diabólico en nuestra cultura. El caso más notorio tal vez, es el del Remolcador 13 de Marzo hundido el 13 de junio cuando trataba de escapar y en el cual perdieron la vida más de veinte personas casi todos mujeres y niños.
“Los niños cantores de la Habana”, como suelen llamar por ahí al parlamento cubano, aprobaron con la unanimidad estereotipada de siempre, el legajo presentado por los Castro, para convertirlo en: “Ley 88 de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”. Esta, junto a la acción punitiva que la rodeó, además de una revancha por la detención de sus espías, estuvo dirigida a paralizar la creciente oposición y el descontento popular, en el marco de la 9na Cumbre Iberoamericana a efectuarse ese año en La Habana.
Así se cumplen 13 años en el que el diablo en su onomástico de los días 13, de febrero en este caso, neutralizó el influjo positivo del Cónclave de amor en Cristo, estableciendo la represión como norma para acallar el clamor de libertad, mediante una imposición violatoria del derecho de los cubanos legalizada a la fuerza, que el pueblo denominó: “Ley mordaza”.
Francisco Chaviano González
Jaimanitas, 12 de febrero de 2012 /Cambio- Debate/. El 9 de septiembre de 1998 el FBI de los Estados Unidos detiene a diez agentes cubanos que formaban parte de lo que se dio a conocer como “La Red Avispa”. En los meses que siguieron fueron apresados algunos espías más de Castro, entre los cuales el caso más relevante es el de Ana Belén Montes, analista del Pentágono para Cuba, quien había sido reclutada por los servicios cubanos de inteligencia (DGI).
Desde su triunfo en 1959, el gobernante cubano descarga su cólera contra el pueblo cubano como revancha ante cualquier revés en su confrontación con Norteamérica. Por ello, cuatro meses después de las detenciones de sus espías, el 5 de enero de 1999 en el aniversario de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el Comandante pronunció un discurso donde tronó proclamando la terapia represiva: llamó a los gendarmes a darse a respetar a cualquier precio, tener mano dura con la población y ser implacable con el delito en un pueblo que está compelido a vivir inmerso en él.
Se instauró un estado de emergencia no declarado, las fuerzas especiales de la policía “Avispas Negras” y la policía militar del ejército “Boinas Rojas”, tomaron las ciudades por asalto. La represión con todos y contra todo se entronizó. Las calles se llenaron de uniformados acompañados de perros, quienes más allá de su propensión contra la juventud, en especial la afrodescendiente, no hacían distinción de sexo, edad o compostura. La gendarmería enardecida requisaba las ciudades.
En las prisiones se ensombreció el panorama para todos. En especial los prisioneros políticos fuimos objeto de una ola de represalias. Para todos disminuyeron las condiciones de vida y visitas familiares en forma drástica, a los que protestamos nos la suprimieron por años. En la Prisión Combinado del Este nos quitaron el soleador y quien suscribe estuvo 5 años sin ver al astro rey.
En el citado discurso, el líder cubano solicitó una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular para promulgar una ley contra todo tipo de manifestación contrarrevolucionaria. La reunión parlamentaria para aprobar la ley draconiana se convocó para el día 13 de febrero de ese año 1999, haciéndola coincidir con la Conferencia de Obispos Católicos de América que sesionaría durante cinco días en la Habana, con motivo del aniversario de la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II.
El pleno de los diputados se ubicó ese día como desplante al Cónclave Católico y a la Iglesia en su conjunto. El gobierno justificó la elección de esa fecha, con eventos de la revolución ocurridos anteriormente ese día, pero este y aquellos tienen más que ver con las cábalas de Fidel nacido un día 13 de agosto del año 26, múltiplo de ese número, por demás considerado fatídico o diabólico en nuestra cultura. El caso más notorio tal vez, es el del Remolcador 13 de Marzo hundido el 13 de junio cuando trataba de escapar y en el cual perdieron la vida más de veinte personas casi todos mujeres y niños.
“Los niños cantores de la Habana”, como suelen llamar por ahí al parlamento cubano, aprobaron con la unanimidad estereotipada de siempre, el legajo presentado por los Castro, para convertirlo en: “Ley 88 de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”. Esta, junto a la acción punitiva que la rodeó, además de una revancha por la detención de sus espías, estuvo dirigida a paralizar la creciente oposición y el descontento popular, en el marco de la 9na Cumbre Iberoamericana a efectuarse ese año en La Habana.
Así se cumplen 13 años en el que el diablo en su onomástico de los días 13, de febrero en este caso, neutralizó el influjo positivo del Cónclave de amor en Cristo, estableciendo la represión como norma para acallar el clamor de libertad, mediante una imposición violatoria del derecho de los cubanos legalizada a la fuerza, que el pueblo denominó: “Ley mordaza”.
WILMAN VILLAR, ¿COMODÍN EN LA ESTRATEGIA?
WILMAN VILLAR, ¿COMODÍN EN LA ESTRATEGIA?
Francisco Chaviano González
Jaimanitas, 30 de enero de 2012 /Cambio-Debate/. En 1970 el gobierno norteamericano encabezado por el entonces presidente Richard Nixon, de forma discreta se dio a la tarea de limar asperezas con Cuba para restablecer las relaciones entre ambos países. La mayor de las Antillas parecía corresponder, pero el líder cubano dijo a sus seguidores: “Los vamos a desalentar y se van a tener que retirar.”
Poco tiempo después fueron detenidas varias embarcaciones cubanas que pescaban en aguas territoriales de la Florida y el hecho se sobredimensionó, el Comandante declaró que los pescadores habían sido secuestrados y desplegó una maniobra con la aviación de combate, en una supuesta búsqueda sobre las inhóspitas islas del banco de cayo Sal. Aunque se violó el espacio aéreo de las Bahamas a quien pertenecen esas islas, el líder cubano aseguró en un discurso haberle dicho a los pilotos: “Si salen aviones yanquis y maniobran contra ustedes, maniobren ustedes contra ellos, no disparen, pero si disparan contra ustedes, no vacilen un segundo en disparar contra ellos.”
Cuba pagó la multa impuesta a los pesqueros, y aprovechó el incidente para lanzar ofensas contra el presidente Nixon y hacer fracasar el entendimiento con el vecino del norte. El Sr. Guimerá, un pescador que participó en el incidente con los barcos pesqueros y miembro del Ministerio del Interior, cuenta que este tipo de provocación se utilizó en 1964 y se repitió en 1970. Confiesa que antes de salir al mar un oficial de alto rango les dijo: “Vamos a demostrarles a los americanos que pescamos donde nos dé la gana.”
En 1996 el presidente Clinton, se negaba a firmar el proyecto de Ley Helms-Burton y era conocido de que se inclinaba a buscar un acercamiento con Cuba. El gobierno cubano derribó las avionetas de Hermanos al Rescate y con ello, le obligó a firmar la citada ley y a desechar cualquier tipo de apertura o entendimiento. No obstante más tarde aprobó medidas de flexibilización del embargo, pero no fueron aceptadas por los Castro durante su mandato.
Sin embargo, cuando Bush toma el poder, acepta esos permisos de compra en Norteamérica porque este los percibía como dardos. El líder republicano replicó con la conocida disposición de endurecimiento del embargo, que fue ripostada con la doble moneda, el recargo al dólar y el incremento de los precios de los productos a la población. Con lo que resulta que el vecino nos da un trompón y el de casa un puntapié.
Desde que el presidente Barack Obama asumió la presidencia en los Estados Unidos de América, ha propuesto sentarse a conversar con las autoridades cubanas para resolver definitivamente el diferendo entre ambos países. Raúl Castro dijo estar dispuesto a conversar, pero en condiciones de igual a igual y otros peros injustificables del mismo tipo. En fin, como regla, las aperturas del demócrata afrodescendiente no son correspondidas.
Esta vez la Casa Blanca continúa insistiendo tras bambalinas y todo parece indicar que maniobran de ambas partes. Castro detiene a Alan Gros y Zapata muere. Obama aprueba ayuda para la oposición interna pero queda bloqueada, también son suspendidos algunos proyectos de grupos del exilio de trayectoria anticastrista, entre los que se destaca Plantado. Muere Wilman Villar Mendoza después de 50 días en huelga de hambre.
Después de la muerte de Pedro Luis Boitel, transcurrió medio siglo sin muertes por huelga de hambre en Cuba, a pesar de las miles que tuvieron lugar en ese período. La policía política tiene un procedimiento de manipulación de las mismas que es infalible: Al tercer día de declarada llevan al reo para el castigo y le encierran desnudo en una celda húmeda para ablandarle con el frío; si no resulta a los tres días le quitan el agua para doblegarle, pero si a la semana no surte efecto se la devuelven; por esos días cuando el médico declara deshidratación, llevan al reo al hospital donde le ponen un suero (amarrado si se niega) y luego le devuelven al castigo por unos días hasta que precise de otro suero; el período entre uno y otro se va acortando hasta que se hace continuo y tienen que dejar al huelguista con ingreso permanente y tratamiento sicológico hasta que desista.
En los casos de Orlando Zapata y Wilman Villar se violó este protocolo. En ambos los familiares se quejan de que le quitaron el agua por varias semanas en su etapa final de huelga, con ellos sus riñones colapsaron y otros órganos agudizaron su crisis. Fue entonces que pusieron a su disposición lo mejor de los servicios médicos, pero ya estaban en el camino irreversible de la muerte.
Francisco Chaviano González
Jaimanitas, 30 de enero de 2012 /Cambio-Debate/. En 1970 el gobierno norteamericano encabezado por el entonces presidente Richard Nixon, de forma discreta se dio a la tarea de limar asperezas con Cuba para restablecer las relaciones entre ambos países. La mayor de las Antillas parecía corresponder, pero el líder cubano dijo a sus seguidores: “Los vamos a desalentar y se van a tener que retirar.”
Poco tiempo después fueron detenidas varias embarcaciones cubanas que pescaban en aguas territoriales de la Florida y el hecho se sobredimensionó, el Comandante declaró que los pescadores habían sido secuestrados y desplegó una maniobra con la aviación de combate, en una supuesta búsqueda sobre las inhóspitas islas del banco de cayo Sal. Aunque se violó el espacio aéreo de las Bahamas a quien pertenecen esas islas, el líder cubano aseguró en un discurso haberle dicho a los pilotos: “Si salen aviones yanquis y maniobran contra ustedes, maniobren ustedes contra ellos, no disparen, pero si disparan contra ustedes, no vacilen un segundo en disparar contra ellos.”
Cuba pagó la multa impuesta a los pesqueros, y aprovechó el incidente para lanzar ofensas contra el presidente Nixon y hacer fracasar el entendimiento con el vecino del norte. El Sr. Guimerá, un pescador que participó en el incidente con los barcos pesqueros y miembro del Ministerio del Interior, cuenta que este tipo de provocación se utilizó en 1964 y se repitió en 1970. Confiesa que antes de salir al mar un oficial de alto rango les dijo: “Vamos a demostrarles a los americanos que pescamos donde nos dé la gana.”
En 1996 el presidente Clinton, se negaba a firmar el proyecto de Ley Helms-Burton y era conocido de que se inclinaba a buscar un acercamiento con Cuba. El gobierno cubano derribó las avionetas de Hermanos al Rescate y con ello, le obligó a firmar la citada ley y a desechar cualquier tipo de apertura o entendimiento. No obstante más tarde aprobó medidas de flexibilización del embargo, pero no fueron aceptadas por los Castro durante su mandato.
Sin embargo, cuando Bush toma el poder, acepta esos permisos de compra en Norteamérica porque este los percibía como dardos. El líder republicano replicó con la conocida disposición de endurecimiento del embargo, que fue ripostada con la doble moneda, el recargo al dólar y el incremento de los precios de los productos a la población. Con lo que resulta que el vecino nos da un trompón y el de casa un puntapié.
Desde que el presidente Barack Obama asumió la presidencia en los Estados Unidos de América, ha propuesto sentarse a conversar con las autoridades cubanas para resolver definitivamente el diferendo entre ambos países. Raúl Castro dijo estar dispuesto a conversar, pero en condiciones de igual a igual y otros peros injustificables del mismo tipo. En fin, como regla, las aperturas del demócrata afrodescendiente no son correspondidas.
Esta vez la Casa Blanca continúa insistiendo tras bambalinas y todo parece indicar que maniobran de ambas partes. Castro detiene a Alan Gros y Zapata muere. Obama aprueba ayuda para la oposición interna pero queda bloqueada, también son suspendidos algunos proyectos de grupos del exilio de trayectoria anticastrista, entre los que se destaca Plantado. Muere Wilman Villar Mendoza después de 50 días en huelga de hambre.
Después de la muerte de Pedro Luis Boitel, transcurrió medio siglo sin muertes por huelga de hambre en Cuba, a pesar de las miles que tuvieron lugar en ese período. La policía política tiene un procedimiento de manipulación de las mismas que es infalible: Al tercer día de declarada llevan al reo para el castigo y le encierran desnudo en una celda húmeda para ablandarle con el frío; si no resulta a los tres días le quitan el agua para doblegarle, pero si a la semana no surte efecto se la devuelven; por esos días cuando el médico declara deshidratación, llevan al reo al hospital donde le ponen un suero (amarrado si se niega) y luego le devuelven al castigo por unos días hasta que precise de otro suero; el período entre uno y otro se va acortando hasta que se hace continuo y tienen que dejar al huelguista con ingreso permanente y tratamiento sicológico hasta que desista.
En los casos de Orlando Zapata y Wilman Villar se violó este protocolo. En ambos los familiares se quejan de que le quitaron el agua por varias semanas en su etapa final de huelga, con ellos sus riñones colapsaron y otros órganos agudizaron su crisis. Fue entonces que pusieron a su disposición lo mejor de los servicios médicos, pero ya estaban en el camino irreversible de la muerte.
miércoles, 28 de octubre de 2009
OBRA MAESTRA.
OBRA MAESTRA. Francisco Chaviano González.

La libreta de racionamiento fue instaurada por el comunismo cubano para garantizar el sustento mínimo alimentario de la población.
Los Castros después de entronizarse en el poder, se apoderaron de los medios de producción mediante nacionalizaciones e intervenciones, cuya indemnización resultó tan magra que devino en confiscación de bienes particulares. Además de los impuestos, el gobierno revolucionario se quedó con las ganancias que antes se llevaban los capitalistas, es decir, contó con un ingreso extra para mejorar el país, pero paradójicamente en tan solo cuatro años la escasez se hizo tan aguda que obligó a tomar medidas urgentes de subsistencia.
El deterioro económico y social ha sido la huella de estos 50 años. El país dejó de ser productor de azúcar y de otros alimentos importantes, mientras que la minería y la manufactura decrecieron notablemente. La industria y los medios de producción arrancados al capitalismo envejecieron. Las adquisiciones posteriores no cubrieron las necesidades por lo que la crisis se hizo inminente y el ciudadano se corrompió, faltando al más elemental de los principios: el de ser un hombre honrado. El gobierno permutó los fundamentos económicos del país, para vivir de la expansión política mediante el espionaje y el engaño con sus compras de influencia, la trata de profesionales y la rapiña de esquilmar al pueblo.
Lo vivido en este medio siglo es inefable. Lograr que un pueblo entregue de buena gana lo más sagrado que posee, su libertad, y se convierta en un rebaño de zombis es la verdadera obra maestra de los Castros. La definición certera de este régimen la dio el argentino Eudoxio Ravines, en su libro “La Gran Estafa”; escrito algunos años antes del triunfo de la revolución. Y es que precisamente de eso se trata: el estafador se caracteriza por llegar a sus víctimas vestido de ángel, dadivoso y solícito en su empeño de ganarse la confianza. Su objetivo es que le entreguen voluntariamente lo que pretende despojar, acude a la persuasión, promesas, engaños. Los pueblos no escarmientan por cabeza ajena y luego de entregar el alma de la libertad, se les hace muy difícil recuperarla.
A contrapelo del comportamiento del pequeño estafador, el grande no huye de sus víctimas, son estas quienes tratan de escapar. La gran mayoría del pueblo cubano quiere emigrar. El programa de visas fortuita de la Sección de Intereses norteamericana, conocido como “El Bombo”, fue suspendido cuando rebasó las quinientas mil solicitudes familiares que comprenden alrededor de dos millones de personas. Eso sin contar los programa de refugiados y reunificación familiar. Más de un millón está en trámites para acogerse a la ciudadanía española con el fin de marcharse a la Madre Patria. Otros miles se van para Ecuador, Venezuela, Haití.
La idea de que Raúl Castro era un hombre pragmático y acabaría con las prohibiciones indebidas, avivó las esperanzas de muchos. Pero como su primera preocupación no es la de resolver los problemas del país, sino el garantizar su permanencia en el poder, en lugar de las ansiadas reformas optó por la ortodoxia comunista de los métodos de producción estatal, las imposiciones y la represión. De hecho arremetió contra el mercado subterráneo, que constituye la supervivencia de la Cuba actual.
Cada día mucha gente se pregunta: ¿Cómo es posible que este pueblo puede vivir, si un par de zapatos cuesta el equivalente a dos meses de salario y otro tanto se le exige a un padre de familia para garantizar el desayuno familiar de un mes?
Nuestra odiada libreta de racionamientos resulta entonces una verdadera suerte. A pesar de lo diezmada y maltrecha, sigue tirándonos un tremendo cabo e impide la muerte de muchos por inanición. Ahora ha vuelto a la escena la noticia de su desaparición inminente. Los lame botas, haciendo galas de un masoquismo frenético, claman en el periódico Granma por quitarla. Hoy están cerrando los comedores obreros, que equivale a cortar la entrada de miles de toneladas de alimentos al pueblo; por lo que se agudizará la crisis alimentaria. La libreta es una entrada mayor, quitarla desataría la hambruna. Es un viejo anhelo el que la abundancia le gane la partida haciéndola desaparecer; pero en medio de la extrema penuria en que vivimos, no se puede quitar lo que está ligado a nuestra subsistencia.

La libreta de racionamiento fue instaurada por el comunismo cubano para garantizar el sustento mínimo alimentario de la población.
Los Castros después de entronizarse en el poder, se apoderaron de los medios de producción mediante nacionalizaciones e intervenciones, cuya indemnización resultó tan magra que devino en confiscación de bienes particulares. Además de los impuestos, el gobierno revolucionario se quedó con las ganancias que antes se llevaban los capitalistas, es decir, contó con un ingreso extra para mejorar el país, pero paradójicamente en tan solo cuatro años la escasez se hizo tan aguda que obligó a tomar medidas urgentes de subsistencia.
El deterioro económico y social ha sido la huella de estos 50 años. El país dejó de ser productor de azúcar y de otros alimentos importantes, mientras que la minería y la manufactura decrecieron notablemente. La industria y los medios de producción arrancados al capitalismo envejecieron. Las adquisiciones posteriores no cubrieron las necesidades por lo que la crisis se hizo inminente y el ciudadano se corrompió, faltando al más elemental de los principios: el de ser un hombre honrado. El gobierno permutó los fundamentos económicos del país, para vivir de la expansión política mediante el espionaje y el engaño con sus compras de influencia, la trata de profesionales y la rapiña de esquilmar al pueblo.
Lo vivido en este medio siglo es inefable. Lograr que un pueblo entregue de buena gana lo más sagrado que posee, su libertad, y se convierta en un rebaño de zombis es la verdadera obra maestra de los Castros. La definición certera de este régimen la dio el argentino Eudoxio Ravines, en su libro “La Gran Estafa”; escrito algunos años antes del triunfo de la revolución. Y es que precisamente de eso se trata: el estafador se caracteriza por llegar a sus víctimas vestido de ángel, dadivoso y solícito en su empeño de ganarse la confianza. Su objetivo es que le entreguen voluntariamente lo que pretende despojar, acude a la persuasión, promesas, engaños. Los pueblos no escarmientan por cabeza ajena y luego de entregar el alma de la libertad, se les hace muy difícil recuperarla.
A contrapelo del comportamiento del pequeño estafador, el grande no huye de sus víctimas, son estas quienes tratan de escapar. La gran mayoría del pueblo cubano quiere emigrar. El programa de visas fortuita de la Sección de Intereses norteamericana, conocido como “El Bombo”, fue suspendido cuando rebasó las quinientas mil solicitudes familiares que comprenden alrededor de dos millones de personas. Eso sin contar los programa de refugiados y reunificación familiar. Más de un millón está en trámites para acogerse a la ciudadanía española con el fin de marcharse a la Madre Patria. Otros miles se van para Ecuador, Venezuela, Haití.
La idea de que Raúl Castro era un hombre pragmático y acabaría con las prohibiciones indebidas, avivó las esperanzas de muchos. Pero como su primera preocupación no es la de resolver los problemas del país, sino el garantizar su permanencia en el poder, en lugar de las ansiadas reformas optó por la ortodoxia comunista de los métodos de producción estatal, las imposiciones y la represión. De hecho arremetió contra el mercado subterráneo, que constituye la supervivencia de la Cuba actual.
Cada día mucha gente se pregunta: ¿Cómo es posible que este pueblo puede vivir, si un par de zapatos cuesta el equivalente a dos meses de salario y otro tanto se le exige a un padre de familia para garantizar el desayuno familiar de un mes?
Nuestra odiada libreta de racionamientos resulta entonces una verdadera suerte. A pesar de lo diezmada y maltrecha, sigue tirándonos un tremendo cabo e impide la muerte de muchos por inanición. Ahora ha vuelto a la escena la noticia de su desaparición inminente. Los lame botas, haciendo galas de un masoquismo frenético, claman en el periódico Granma por quitarla. Hoy están cerrando los comedores obreros, que equivale a cortar la entrada de miles de toneladas de alimentos al pueblo; por lo que se agudizará la crisis alimentaria. La libreta es una entrada mayor, quitarla desataría la hambruna. Es un viejo anhelo el que la abundancia le gane la partida haciéndola desaparecer; pero en medio de la extrema penuria en que vivimos, no se puede quitar lo que está ligado a nuestra subsistencia.
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OBRA MAESTRA
martes, 27 de octubre de 2009
Introducción.
A través de este espacio, espero ponerme en contacto con el mundo para intercambiar opiniones sobre el problemas de todos los cubanos.
AMIGOS Y ENEMIGOS.
Por Francisco Chaviano González.
Cuando salí de prisión luego de cumplir 15 años de cárcel por mi activismo en defensa de los Derechos Civiles, me reincorporé a la lucha por el CAMBIO con renovados bríos.
Conocía ya en carne propia lo difícil y peligrosa que era la osadía de enfrentar al régimen de los Castro, pero no podía imaginar la otra agresión que me esperaba. Ya conocía bien del daño de agentes y colaboradores del G-2, reclutados en su mayoría entre los pusilánimes y corruptos que existen en nuestras filas, como lo hay en toda organización humana sometida al cáustico castigo. Pero no podía imaginar que algunos compatriotas del exilio, tuvieran entre sus planes aniquilar a la oposición interna.
A finales del 2007 en la Mesa de Relatoría de Todos Unidos, Vladimiro Roca tronaba colérico:
– Nos quieren “ningunear.” La carta que les enviamos haciéndoles patente la necesidad de la oposición interna de recibir donativos, para poder acometer nuestra lucha pacífica; la usaron para engrosar los fondos propios. Nosotros pasamos necesidades de todo tipo, cogemos los golpes y ponemos los presos; mientras ellos se enriquecen. Luego, en lugar de darnos apoyo, usan esos recursos para torpedearnos. Nos quieren echar a un lado, tener ellos las riendas de la lucha, ser protagónicos desde sus cómodas oficinas. Tenemos que denunciar todo esto en carta abierta al presidente norteamericano. Pedirle que la ayuda para promover la transición democrática, llegue directamente al escenario del cambio, el interior del país.
Todo aquello me alarmó. Cómo era eso de que algunos de nuestros compatriotas del exilio se habían convertido en rivales nuestros. Sería normal que luego de ocurrido el cambio, cuando vallamos a la Constituyente, halla un fraccionamiento por grupos ideológicos que pasarían a ser contrarios entre si; pero que ocurra antes, es hacerle un gran favor a los comunistas. No podía creer que aquello estuviera sucediendo, pero el tiempo se ocupó de demostrarme que era real. Se trata de una minoría, pero poderosa, porque son los que más recursos reciben.
Las actitudes incomprensibles se presentaron desde mis primeros días en libertad. De forma velada, algunos líderes residentes en Miami me sugirieron que abandonara el país. Quedé sorprendido, no podía entender tales propuestas para quien cumplió sanción por no querer marcharse, cuando nuestro gran problema es que la generalidad de los opositores quiere emigrar. Otros líderes de allí, que se suponía nos representaban, pasaban semanas sin contactarme al punto de que al hacerlo les reprendí: − ¡Pensé que estaban peleados con migo!
En un país donde 200 dólares alcanzan malamente para comer un mes, estuvieron 7 meses sin enviarme un centavo. A excepción del óbolo de $50 trimestral que me envía la Fundación Nacional Cubano Americana y que agradezco. La ayuda a prisioneros de conciencia me la retiraron de inmediato, a pesar de que suele mantenerse para algunos compatriotas y varios de ellos pidieron infructuosamente que se me enviara. De no ser por mi familia me habría muerto de hambre.
Pero no piense nadie que me quedé sentado, esperando a vivir del cuento, por el contrario, durante estos dos años que llevo en libertad he trabajado intensamente. Ahí están la Unidad Liberal de la República de Cuba y su Proyecto de Cambio, la Agenda para la Transición Cubana, numerosas participaciones en enfrentamiento cívico (a pesar de considerar que el pueblo no está preparado para ello) y mi sostenido trabajo periodístico denunciando las barbaridades del régimen comunista imperante en Cuba.
Estas actitudes son muy lamentables. Resulta intolerable que personas que se encuentran en cómodas y seguras oficinas con aire acondicionado, quieran darnos órdenes o decirnos que salgamos a la calle a coger palos. Peor aún, si no haces lo que dicen no te envían ayuda. Se la envía a un don Juan de los Palotes, quien por un mendrugo y haciendo aval para irse del país, les complacen.
Esos son los buenos porque no adquieren la talla para igualárseles; luego se van y en su lugar aparece otro ser igual. Pero con ello hieren a los activistas verdaderos y siembran la división. Otros designan desde allá a los líderes de los grupos, faltando a la voluntad de la membresía de estos. Todas estas actitudes de algunos, promovió la carta al presidente Obama, que tanta molestia le ha causado a los aludidos. Luego en lugar de buscar solución, continúan impenitentes usando el dinero de los contribuyentes para agredirnos; sin tener en cuenta que los generales de oficina, les deben respeto a los generales que se encuentran en el campo de batalla.
Hace un tiempo que esas mismas minorías del exilio, están promoviendo un relevo para la vieja guardia de la disidencia interna y siempre encuentran personas prestas para cualquier tipo de bajeza. A mí no se me ocurriría nunca desconocer a Huber Matos y otros veteranos que anduvieron primero en la lucha, porque pienso que honrar honra. Lo mismo sucede en el sentido contrario, quien desconozca a la oposición histórica interna, no se puede llamar patriota; ¡ese es un oportunista! ¿Cuál es el motivo que les promueve a tal actitud? ¿Por qué quieren “ningunearnos,”echar a un lado a los líderes serios, firmes y responsables?
Se dice que hay algunos a quienes conviene el comunismo, para poder seguir viviendo acomodado. Otros no quieren una transición pacífica, sino un baño de sangre que conmine al gobierno norteamericano a intervenir militarmente, para ellos venir detrás a enterrarnos y ocupar el poder. De ser cierto, esas personas serían tan enemigos nuestros, como los totalitarios del poder.
Hace más de 21 años puse mi vida en el ara de la Patria. Mi familia ha padecido un calvario de agresiones por mi causa. Estos personeros del exilio a los que me he referido bloquean mis esfuerzos y mis proyectos. Me cortan la ayuda económica, obstaculizan la asistencia que proceden de otras fuentes. Hoy me siento más agredido por ellos, que suponía eran mis hermanos, que por las misma policía política.
Les llamamos a la reconciliación, a entender que somos dos grupos de igual importancia en un mismo objetivo; pero con tareas diferentes que merecen respeto. ¿Por qué agredir a la Agenda para la Transición Cubana, un proyecto cuya misión es juntar a toda la oposición en una especie de Parlamento bicameral para promover el CAMBIO; una de ellas en el exilio?
Pero si lamentablemente algunas de esas personas continúan empeñadas en destruirnos, les tengo dos malas noticias. La primera es que nos mantendremos firmes, aunque no contemos con un solo peso y algunos nos abandonen. La segunda, es que en el exilio existe también gente valerosa y patriota, a esos les decimos, aquí estaremos esperando a que funden su cámara para juntarnos en el Parlamento promotor de la transición, como dijo Martí: Con todos y para el bien de todos. Enarbolaremos la sentencia de Chibás: Vergüenza contra dinero.
AMIGOS Y ENEMIGOS.

Por Francisco Chaviano González.
Cuando salí de prisión luego de cumplir 15 años de cárcel por mi activismo en defensa de los Derechos Civiles, me reincorporé a la lucha por el CAMBIO con renovados bríos.
Conocía ya en carne propia lo difícil y peligrosa que era la osadía de enfrentar al régimen de los Castro, pero no podía imaginar la otra agresión que me esperaba. Ya conocía bien del daño de agentes y colaboradores del G-2, reclutados en su mayoría entre los pusilánimes y corruptos que existen en nuestras filas, como lo hay en toda organización humana sometida al cáustico castigo. Pero no podía imaginar que algunos compatriotas del exilio, tuvieran entre sus planes aniquilar a la oposición interna.
A finales del 2007 en la Mesa de Relatoría de Todos Unidos, Vladimiro Roca tronaba colérico:
– Nos quieren “ningunear.” La carta que les enviamos haciéndoles patente la necesidad de la oposición interna de recibir donativos, para poder acometer nuestra lucha pacífica; la usaron para engrosar los fondos propios. Nosotros pasamos necesidades de todo tipo, cogemos los golpes y ponemos los presos; mientras ellos se enriquecen. Luego, en lugar de darnos apoyo, usan esos recursos para torpedearnos. Nos quieren echar a un lado, tener ellos las riendas de la lucha, ser protagónicos desde sus cómodas oficinas. Tenemos que denunciar todo esto en carta abierta al presidente norteamericano. Pedirle que la ayuda para promover la transición democrática, llegue directamente al escenario del cambio, el interior del país.
Todo aquello me alarmó. Cómo era eso de que algunos de nuestros compatriotas del exilio se habían convertido en rivales nuestros. Sería normal que luego de ocurrido el cambio, cuando vallamos a la Constituyente, halla un fraccionamiento por grupos ideológicos que pasarían a ser contrarios entre si; pero que ocurra antes, es hacerle un gran favor a los comunistas. No podía creer que aquello estuviera sucediendo, pero el tiempo se ocupó de demostrarme que era real. Se trata de una minoría, pero poderosa, porque son los que más recursos reciben.
Las actitudes incomprensibles se presentaron desde mis primeros días en libertad. De forma velada, algunos líderes residentes en Miami me sugirieron que abandonara el país. Quedé sorprendido, no podía entender tales propuestas para quien cumplió sanción por no querer marcharse, cuando nuestro gran problema es que la generalidad de los opositores quiere emigrar. Otros líderes de allí, que se suponía nos representaban, pasaban semanas sin contactarme al punto de que al hacerlo les reprendí: − ¡Pensé que estaban peleados con migo!
En un país donde 200 dólares alcanzan malamente para comer un mes, estuvieron 7 meses sin enviarme un centavo. A excepción del óbolo de $50 trimestral que me envía la Fundación Nacional Cubano Americana y que agradezco. La ayuda a prisioneros de conciencia me la retiraron de inmediato, a pesar de que suele mantenerse para algunos compatriotas y varios de ellos pidieron infructuosamente que se me enviara. De no ser por mi familia me habría muerto de hambre.
Pero no piense nadie que me quedé sentado, esperando a vivir del cuento, por el contrario, durante estos dos años que llevo en libertad he trabajado intensamente. Ahí están la Unidad Liberal de la República de Cuba y su Proyecto de Cambio, la Agenda para la Transición Cubana, numerosas participaciones en enfrentamiento cívico (a pesar de considerar que el pueblo no está preparado para ello) y mi sostenido trabajo periodístico denunciando las barbaridades del régimen comunista imperante en Cuba.
Estas actitudes son muy lamentables. Resulta intolerable que personas que se encuentran en cómodas y seguras oficinas con aire acondicionado, quieran darnos órdenes o decirnos que salgamos a la calle a coger palos. Peor aún, si no haces lo que dicen no te envían ayuda. Se la envía a un don Juan de los Palotes, quien por un mendrugo y haciendo aval para irse del país, les complacen.
Esos son los buenos porque no adquieren la talla para igualárseles; luego se van y en su lugar aparece otro ser igual. Pero con ello hieren a los activistas verdaderos y siembran la división. Otros designan desde allá a los líderes de los grupos, faltando a la voluntad de la membresía de estos. Todas estas actitudes de algunos, promovió la carta al presidente Obama, que tanta molestia le ha causado a los aludidos. Luego en lugar de buscar solución, continúan impenitentes usando el dinero de los contribuyentes para agredirnos; sin tener en cuenta que los generales de oficina, les deben respeto a los generales que se encuentran en el campo de batalla.
Hace un tiempo que esas mismas minorías del exilio, están promoviendo un relevo para la vieja guardia de la disidencia interna y siempre encuentran personas prestas para cualquier tipo de bajeza. A mí no se me ocurriría nunca desconocer a Huber Matos y otros veteranos que anduvieron primero en la lucha, porque pienso que honrar honra. Lo mismo sucede en el sentido contrario, quien desconozca a la oposición histórica interna, no se puede llamar patriota; ¡ese es un oportunista! ¿Cuál es el motivo que les promueve a tal actitud? ¿Por qué quieren “ningunearnos,”echar a un lado a los líderes serios, firmes y responsables?
Se dice que hay algunos a quienes conviene el comunismo, para poder seguir viviendo acomodado. Otros no quieren una transición pacífica, sino un baño de sangre que conmine al gobierno norteamericano a intervenir militarmente, para ellos venir detrás a enterrarnos y ocupar el poder. De ser cierto, esas personas serían tan enemigos nuestros, como los totalitarios del poder.
Hace más de 21 años puse mi vida en el ara de la Patria. Mi familia ha padecido un calvario de agresiones por mi causa. Estos personeros del exilio a los que me he referido bloquean mis esfuerzos y mis proyectos. Me cortan la ayuda económica, obstaculizan la asistencia que proceden de otras fuentes. Hoy me siento más agredido por ellos, que suponía eran mis hermanos, que por las misma policía política.
Les llamamos a la reconciliación, a entender que somos dos grupos de igual importancia en un mismo objetivo; pero con tareas diferentes que merecen respeto. ¿Por qué agredir a la Agenda para la Transición Cubana, un proyecto cuya misión es juntar a toda la oposición en una especie de Parlamento bicameral para promover el CAMBIO; una de ellas en el exilio?
Pero si lamentablemente algunas de esas personas continúan empeñadas en destruirnos, les tengo dos malas noticias. La primera es que nos mantendremos firmes, aunque no contemos con un solo peso y algunos nos abandonen. La segunda, es que en el exilio existe también gente valerosa y patriota, a esos les decimos, aquí estaremos esperando a que funden su cámara para juntarnos en el Parlamento promotor de la transición, como dijo Martí: Con todos y para el bien de todos. Enarbolaremos la sentencia de Chibás: Vergüenza contra dinero.
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