lunes, 9 de abril de 2012

EL DIPUTADO EN LA MEMORIA (I)

EL DIPUTADO EN LA MEMORIA (I)
Francisco Chaviano González.

Jaimanitas, 1 de febrero de 2012 /Cambio-Debate/. A finales del año 1992 fue electo diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por Placetas, Villa Clara, el hasta entonces delegado de circunscripción profesor José Antonio Pérez González, miembro encubierto del Consejo Nacional por los Derechos Civiles en Cuba. Este grupo, muy activo por entonces, tenía un Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y por antonomasia, lo tenía la oposición en pleno.

Manteníamos por entonces una estrecha comunicación con el diputado Pérez González a través de su amigo y colega el profesor Pedro Herrada, delegado de las provincias centrales. A través del mismo y por iniciativa propia, nos pidió una reunión para analizar su propuesta de representar como diputado a la oposición en general, en la sesión ordinaria correspondiente a junio de 1993. Por esta razón, la hicimos extensiva a Elizardo Sánchez Santa Cruz y Vladimiro Roca Antúnez.

En un auto de la familia (confiscado un año después por esto), fuimos a recoger en compañía del profesor Herrada, al diputado Pérez González en las cercanías de la Ciudad Deportiva y nos dirigimos a la casa de Vladimiro Roca donde tendría lugar el encuentro.

Nos reunimos Vladimiro Roca por la Corriente Socialista, Elizardo Sánchez Santa Cruz por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Pedro Herrada, el diputado José Antonio Pérez González y quien relata estos hechos por el Consejo Nacional por los Derechos Civiles de Cuba.

El diputado Pérez González comenzó su exposición planteando: “Considero que es el momento de aprovechar el Plenario de la Asamblea Nacional en este instante en que se ha derrumbado el campo socialista, para plantear la infuncionalidad del sistema, más aguda en nuestro país y por tanto la necesidad de realizar un cambio rotundo.”

Se hizo el silencio, todos quedamos conmovidos ante gesto tan valiente. Vladimiro intervino señalando: “Decirle eso a boca de jarro en la cara de Fidel Castro, podría tener consecuencias muy graves para ti.” A lo que el diputado ripostó: “Yo sé que la fiera es peligrosa, pero estoy dispuesto a correr el riesgo que sea necesario.”

Entonces intervino Elizardo Sánchez: “Si se hace eso lo único que se logrará es el show, corremos el peligro de perderte y estaríamos en la Asamblea una sola vez. Yo creo que lo importante sería convencer a los demás diputados y lograr en la Asamblea Nacional un grupo que pueda respaldar una determinada propuesta.” La idea parecía razonable y los demás estuvimos de acuerdo, pero Pérez González enfatizó que en la Asamblea Nacional no había que convencer a nadie, porque todos sabían que el sistema socialista no funcionaba y era necesario cambiarlo; pero esas personas padecían de un miedo tal, que le delatarían de inmediato.

Con el paso de los años y todo el tiempo disponible que he tenido para meditar tras 13 años de prisión, he analizado con profundidad estos hechos y no sé lo que hubiera ocurrido si aquel diputado llega a levantar la palabra Cambio en medio del plenario. Hasta ahora ningún otro diputado lo ha intentando. Aunque a más de uno debe haberle rondado en la cabeza esta idea.

Sánchez insistió: “Definitivamente eso no procede. En nombre de la oposición no podemos aprobar algo que ponga en peligro la vida de una persona, que por demás es muy importante para nosotros.” Todos aceptamos, pero el diputado consintió a regañadientes.

Menos de un año después aquel diputado y yo estábamos detenidos, como vaticinó Pérez González que sucedería si intentaba acercarse a otros miembros de la Asamblea Nacional. Perdimos así la posibilidad de que tuviera lugar un hecho trascendente, que en aquel momento podía incluso hasta dar al traste con el gobierno de los Castro. Nosotros mismos neutralizamos esa posibilidad. Hoy no tengo más que reconocerlo y lamentarlo.

A 13 AÑOS DE LA MORDAZA DEL 13

A 13 AÑOS DE LA MORDAZA DEL 13
Francisco Chaviano González

Jaimanitas, 12 de febrero de 2012 /Cambio- Debate/. El 9 de septiembre de 1998 el FBI de los Estados Unidos detiene a diez agentes cubanos que formaban parte de lo que se dio a conocer como “La Red Avispa”. En los meses que siguieron fueron apresados algunos espías más de Castro, entre los cuales el caso más relevante es el de Ana Belén Montes, analista del Pentágono para Cuba, quien había sido reclutada por los servicios cubanos de inteligencia (DGI).

Desde su triunfo en 1959, el gobernante cubano descarga su cólera contra el pueblo cubano como revancha ante cualquier revés en su confrontación con Norteamérica. Por ello, cuatro meses después de las detenciones de sus espías, el 5 de enero de 1999 en el aniversario de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el Comandante pronunció un discurso donde tronó proclamando la terapia represiva: llamó a los gendarmes a darse a respetar a cualquier precio, tener mano dura con la población y ser implacable con el delito en un pueblo que está compelido a vivir inmerso en él.

Se instauró un estado de emergencia no declarado, las fuerzas especiales de la policía “Avispas Negras” y la policía militar del ejército “Boinas Rojas”, tomaron las ciudades por asalto. La represión con todos y contra todo se entronizó. Las calles se llenaron de uniformados acompañados de perros, quienes más allá de su propensión contra la juventud, en especial la afrodescendiente, no hacían distinción de sexo, edad o compostura. La gendarmería enardecida requisaba las ciudades.

En las prisiones se ensombreció el panorama para todos. En especial los prisioneros políticos fuimos objeto de una ola de represalias. Para todos disminuyeron las condiciones de vida y visitas familiares en forma drástica, a los que protestamos nos la suprimieron por años. En la Prisión Combinado del Este nos quitaron el soleador y quien suscribe estuvo 5 años sin ver al astro rey.

En el citado discurso, el líder cubano solicitó una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular para promulgar una ley contra todo tipo de manifestación contrarrevolucionaria. La reunión parlamentaria para aprobar la ley draconiana se convocó para el día 13 de febrero de ese año 1999, haciéndola coincidir con la Conferencia de Obispos Católicos de América que sesionaría durante cinco días en la Habana, con motivo del aniversario de la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II.

El pleno de los diputados se ubicó ese día como desplante al Cónclave Católico y a la Iglesia en su conjunto. El gobierno justificó la elección de esa fecha, con eventos de la revolución ocurridos anteriormente ese día, pero este y aquellos tienen más que ver con las cábalas de Fidel nacido un día 13 de agosto del año 26, múltiplo de ese número, por demás considerado fatídico o diabólico en nuestra cultura. El caso más notorio tal vez, es el del Remolcador 13 de Marzo hundido el 13 de junio cuando trataba de escapar y en el cual perdieron la vida más de veinte personas casi todos mujeres y niños.

“Los niños cantores de la Habana”, como suelen llamar por ahí al parlamento cubano, aprobaron con la unanimidad estereotipada de siempre, el legajo presentado por los Castro, para convertirlo en: “Ley 88 de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”. Esta, junto a la acción punitiva que la rodeó, además de una revancha por la detención de sus espías, estuvo dirigida a paralizar la creciente oposición y el descontento popular, en el marco de la 9na Cumbre Iberoamericana a efectuarse ese año en La Habana.

Así se cumplen 13 años en el que el diablo en su onomástico de los días 13, de febrero en este caso, neutralizó el influjo positivo del Cónclave de amor en Cristo, estableciendo la represión como norma para acallar el clamor de libertad, mediante una imposición violatoria del derecho de los cubanos legalizada a la fuerza, que el pueblo denominó: “Ley mordaza”.

WILMAN VILLAR, ¿COMODÍN EN LA ESTRATEGIA?

WILMAN VILLAR, ¿COMODÍN EN LA ESTRATEGIA?
Francisco Chaviano González

Jaimanitas, 30 de enero de 2012 /Cambio-Debate/. En 1970 el gobierno norteamericano encabezado por el entonces presidente Richard Nixon, de forma discreta se dio a la tarea de limar asperezas con Cuba para restablecer las relaciones entre ambos países. La mayor de las Antillas parecía corresponder, pero el líder cubano dijo a sus seguidores: “Los vamos a desalentar y se van a tener que retirar.”

Poco tiempo después fueron detenidas varias embarcaciones cubanas que pescaban en aguas territoriales de la Florida y el hecho se sobredimensionó, el Comandante declaró que los pescadores habían sido secuestrados y desplegó una maniobra con la aviación de combate, en una supuesta búsqueda sobre las inhóspitas islas del banco de cayo Sal. Aunque se violó el espacio aéreo de las Bahamas a quien pertenecen esas islas, el líder cubano aseguró en un discurso haberle dicho a los pilotos: “Si salen aviones yanquis y maniobran contra ustedes, maniobren ustedes contra ellos, no disparen, pero si disparan contra ustedes, no vacilen un segundo en disparar contra ellos.”

Cuba pagó la multa impuesta a los pesqueros, y aprovechó el incidente para lanzar ofensas contra el presidente Nixon y hacer fracasar el entendimiento con el vecino del norte. El Sr. Guimerá, un pescador que participó en el incidente con los barcos pesqueros y miembro del Ministerio del Interior, cuenta que este tipo de provocación se utilizó en 1964 y se repitió en 1970. Confiesa que antes de salir al mar un oficial de alto rango les dijo: “Vamos a demostrarles a los americanos que pescamos donde nos dé la gana.”

En 1996 el presidente Clinton, se negaba a firmar el proyecto de Ley Helms-Burton y era conocido de que se inclinaba a buscar un acercamiento con Cuba. El gobierno cubano derribó las avionetas de Hermanos al Rescate y con ello, le obligó a firmar la citada ley y a desechar cualquier tipo de apertura o entendimiento. No obstante más tarde aprobó medidas de flexibilización del embargo, pero no fueron aceptadas por los Castro durante su mandato.

Sin embargo, cuando Bush toma el poder, acepta esos permisos de compra en Norteamérica porque este los percibía como dardos. El líder republicano replicó con la conocida disposición de endurecimiento del embargo, que fue ripostada con la doble moneda, el recargo al dólar y el incremento de los precios de los productos a la población. Con lo que resulta que el vecino nos da un trompón y el de casa un puntapié.

Desde que el presidente Barack Obama asumió la presidencia en los Estados Unidos de América, ha propuesto sentarse a conversar con las autoridades cubanas para resolver definitivamente el diferendo entre ambos países. Raúl Castro dijo estar dispuesto a conversar, pero en condiciones de igual a igual y otros peros injustificables del mismo tipo. En fin, como regla, las aperturas del demócrata afrodescendiente no son correspondidas.

Esta vez la Casa Blanca continúa insistiendo tras bambalinas y todo parece indicar que maniobran de ambas partes. Castro detiene a Alan Gros y Zapata muere. Obama aprueba ayuda para la oposición interna pero queda bloqueada, también son suspendidos algunos proyectos de grupos del exilio de trayectoria anticastrista, entre los que se destaca Plantado. Muere Wilman Villar Mendoza después de 50 días en huelga de hambre.

Después de la muerte de Pedro Luis Boitel, transcurrió medio siglo sin muertes por huelga de hambre en Cuba, a pesar de las miles que tuvieron lugar en ese período. La policía política tiene un procedimiento de manipulación de las mismas que es infalible: Al tercer día de declarada llevan al reo para el castigo y le encierran desnudo en una celda húmeda para ablandarle con el frío; si no resulta a los tres días le quitan el agua para doblegarle, pero si a la semana no surte efecto se la devuelven; por esos días cuando el médico declara deshidratación, llevan al reo al hospital donde le ponen un suero (amarrado si se niega) y luego le devuelven al castigo por unos días hasta que precise de otro suero; el período entre uno y otro se va acortando hasta que se hace continuo y tienen que dejar al huelguista con ingreso permanente y tratamiento sicológico hasta que desista.

En los casos de Orlando Zapata y Wilman Villar se violó este protocolo. En ambos los familiares se quejan de que le quitaron el agua por varias semanas en su etapa final de huelga, con ellos sus riñones colapsaron y otros órganos agudizaron su crisis. Fue entonces que pusieron a su disposición lo mejor de los servicios médicos, pero ya estaban en el camino irreversible de la muerte.